Dicen,
y yo lo comparto, que el creador, despues de modelar su obra, decidio
conocerla en primera persona, dáda su infinita extensión
y su constante expansión, eligió dividirse en particulas
de si mismo, a las que dotó de libre albedrio, para poder
recoger la experiencia de éstas de modo imparcial, con lo
bueno y lo malo experimentado por ellas al final del ciclo, que
consiste, en volver a formar parte del Todo del que partieron. De
este modo, el creador, acumula la experiencia infinita vivida por
el mismo, cada chispa divina, antes de volver a su origen completado
el ciclo, ha de recorrer su propio camino de retorno de modo que
su estado de pureza sea tan impoluto como cuando partió.
Para
conseguir esa meta, cada chispa divina, ha de forjar su propia formación
evolutiva, acumulando experiencia, corrigiendo errores, adaptandose
a los mundos y planos diferentes, a los que se accede a medida que
se va corrigiendo nuestro paso por cada estadio. Debido a nuestro
libre albedrio, cada alma, se ve abocada a cometer sus propios errores
y aciertos, siendo Nosotros los únicos responsables de nuestros
actos, los que hacemos que El Edén o El Infierno, tan cacareados
por algunas confesiones, los vivamos alli donde moremos. Cada acto
cometido por nuestras almas, en cada vida, en cada estadio , recibe
la correspondiente consecuencia en la misma medida que el acto cometido,
siendo asi nosotros, nuestros propios jueces, los que decidimos
como nos irá allá donde moremos.
Si elegimos un modo de vivir nuestra
experiencia en el que nosotros somos los responsables de la desdicha,
sufrimiento, castigo o muerte tal y como los humanos la concevimos,
en otras porciones divinas, es muy probable que nuestro ascenso
evolutivo se detenga y tengamos que repetir una existencia igualmente
desdichada, hasta que asumamos nuestras culpas y rectifiquemos para
poder continuar, esto, por muy duro que parezca explicaría
el porqué de muchos tragicos sucesos a lo largo de nuestra
existencia, esto, es lo que hace que cada dia, nuestra conciencia,
haga balance de nuestros actos
La muerte, a la que tanto temémos,
no es más que el transito hacia el lugar donde nuestra propia
conciencia, nuestra alma divina, decide en base a nuestra propia
actuación, si hemos de continuar nuestro camino o por el
contrario, hemos de volver a corregir cuentas pendientes de saldar,
somos nosotros los que decidimos, elegimos y planificamos nuestras
idas y venidas.......nada es casual, todo lo planificamos nosotros
mismos, y si en nuestra nueva vida, sea en este mundo o en otro,
no recordamos lo anteriormente vivido, es porqué así,
rectificaremos en base a la experiencia acumulada, que si nos acompaña
siempre, no en base a hechos conocidos, lo que nos convertiria en
automatas......

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